MANIFIESTO

Este manifiesto define los principios que consideramos innegociables en la forma en que diseñamos, construimos y asumimos responsabilidad por el entorno construido.
1. Construir para el largo plazo

Los edificios superan tendencias, incentivos y ocupantes. Las decisiones deben evaluarse según sus consecuencias futuras, incluyendo mantenimiento, reparación y reemplazo. La optimización de corto plazo a menudo traslada el costo hacia adelante en lugar de eliminarlo.

2. Dejar algo que perdure

El entorno construido se acumula. Cada proyecto eleva o reduce el estándar. Nuestra obligación es dejar edificios que sigan siendo útiles, sólidos y mantenibles mucho después de su finalización. La durabilidad es una forma de respeto hacia el futuro.

3. Verdad antes que marketing

Las visualizaciones, el lenguaje y las narrativas no cambian la realidad física. El desempeño sí. Priorizamos lo que puede construirse, probarse y mantenerse por encima de lo que puede presentarse. La claridad reemplaza a la persuasión.

4. La prueba exige trabajo

Las afirmaciones sin verificación no son prueba. La corrección se gana mediante un diseño cuidadoso, documentación clara, ejecución disciplinada y seguimiento. El trabajo debe resistir la inspección, el uso y el paso del tiempo. Cualquier cosa menos que eso es una afirmación sin sustento.

5. La responsabilidad no es delegable

La responsabilidad fragmentada produce resultados fragmentados. La responsabilidad debe recaer en quienes toman decisiones y ejecutan el trabajo. Cuando la responsabilidad es clara, los errores aparecen temprano y se corrigen de manera directa.

6. Medir lo que importa

Lo que no se mide suele asumirse, y las suposiciones fallan en silencio. El desempeño debe verificarse cuando sea posible: calidad del aire, comportamiento de la humedad, control térmico y cargas de los sistemas. La medición crea rendición de cuentas y reemplaza la opinión con evidencia.

7. Los edificios son sistemas biológicos

Los edificios son entornos que interactúan directamente con el cuerpo humano. El aire, el agua, la luz, los materiales y las cargas electromagnéticas afectan la salud, se reconozca o no. Las decisiones de diseño y construcción deben considerar estas interacciones como condiciones primarias, no como preocupaciones secundarias. Ignorar la biología no elimina sus efectos.

8. La salud es infraestructura

La salud no es una mejora ni una característica adicional; es desempeño fundamental. La mala calidad del aire, la humedad mal gestionada, los materiales tóxicos y el estrés excesivo de los sistemas generan costos a largo plazo que no pueden resolverse de forma cosmética. Los edificios o apoyan la salud, o la deterioran.

9. La tecnología debe servir a la biología

La tecnología es una herramienta, no una solución. Los sistemas que agregan complejidad sin mejorar los resultados biológicos aumentan el riesgo de falla con el tiempo. Los sistemas mecánicos, eléctricos y digitales deben respaldar la salud humana y la estabilidad del edificio, no imponerse sobre ellas.

10. Los edificios sólidos requieren dinero sólido

Los edificios son activos de larga vida y alta intensidad de capital. Las suposiciones monetarias poco sólidas fomentan la velocidad, los atajos y la especulación. El dinero sólido refuerza la disciplina, la contabilidad real de costos y la responsabilidad de largo plazo en la forma en que los edificios se financian y se ejecutan.